OSWALDO GUAYASAMÍN

Oswaldo Guayasamín Calero, nació el 6 de julio de 1919, en Quito, Ecuador, de origen quechua, nunca negó sus raíces, más bien apoyó los movimientos indigenistas y valoró en su obra la presencia del indio. Su padre, José Miguel Guayasamín, era un indígena quechua, dedicado al arte de la carpintería y su madre Dolores calero era una mujer mestiza. Desde pequeño fue muy observador y curioso aprendió fácilmente la carpintería pero su pasión era el dibujo y la pintura. Inteligentemente comenzó a vender sus pequeñas obras a los turistas para pagar sus estudios.

Oswaldo Guayasamín, el maestro que le puso color a la ira ...

A pesar de la oposición de su padre, estudió Bellas Artes y muy joven, con apenas 23 años, en 1942, hizo su primera exposición, la cual le puso en contacto con un mecenas, Nelson Rockefeller, quien compró parte de su obra y lo invitó a Estados Unidos

Guayasamín, su nombre en indígena significa “ave blanca volando”, fue un hombre de su tiempo y un artista que volcó en su obra el sentir de Latinoamérica.

Con un estilo expresionista figurativo y con gran dominio de las técnicas, realizó una obra excepcional; expresaba los conflictos y sentimientos del hombre a través de sus dibujos, acuarelas, óleos, murales y esculturas. Puso en relieve la injusticia social e hizo un llamamiento a la unión, la paz y los derechos humanos.

Su obra como muralista se pueden apreciar en Quito, en la sede del Gobierno, en la Universidad Central y otros recintos. En esta obra muralística, Guayasamín plasma la historia de su país, el descubrimiento, el Río Amazonas y la selva, la gesta independentista y el mundo indígena.

En 1971, lo nombran Director de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, y organiza exposiciones por América, Europa, la Unión Soviética y China. 

El maestro, en vida, recibió todos los honores, fue miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, España, y más tarde miembro de honor de la Academia de Artes de Italia. Tuvo exposiciones en París, en Roma, Madrid, Barcelona y Varsovia.

A partir de 1995 inició en Quito su obra más importante, el espacio arquitectónico denominado "La Capilla del Hombre", a la cual le dedica todo su esfuerzo.

En reiteradas ocasiones expresaba al arte como “el patrimonio de los pueblos” , donó toda su obra y sus colecciones a su tierra ecuatoriana.

Falleció el 10 de marzo de 1999, causa de un infarto agudo de miocardio, en Baltimore (Estados Unidos), aún sin ver finalizado este proyecto.

Ese mismo año se reconoció su labor, de forma póstuma, con: el reconocimiento como "Pintor de Iberoamérica", el Premio Internacional José Martí.


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